Domingo, 23 de agosto de 2009

Hace unos días, estuve repasando el blog. Leí casi todo lo que he publicado hasta ahora y me di cuenta de que, en los últimos meses, estoy contando cosas más personales y estoy dejando de lado la parte creativa o romántica, como lo catalogaban algunos lectores. Quiero recuperar eso, pero también quiero seguir usando mi blog como medio para desahogarme y contar lo que vivo, siento y pienso. Quizás, el hecho de llevar más tiempo escribiendo, de coleccionar más artículos, me hizo tener más confianza para ir relatando cosas más mías, más privadas.

Esa relectura también me sirvió para acordarme de momentos que he vivido. Me sorprendí gratamente cuando comprobé que se cumplía el principal objetivo que tenía al crear el blog: que me sirviera para recordar. Y recordé instantes, sentimientos, estados, pensamientos, personas, etc. Y me emocioné leyendo fragmentos que publiqué hace tiempo: reflexiones y escritos tirando a románticos o poéticos... En fin, otras épocas... Ya ni me acordaba de esa faceta mía.


Ahora, emulándome a mí misma, voy a introducir la canción que dejé pendiente en el último artículo:

Como ya dije, se trata de "Cada loco con su tema", del gran Joan Manuel Serrat. Es una canción que conocía hace tiempo, pero nunca me había detenido a pensar sobre lo que transmite. Es un canto a la tolerancia y a la libertad; una apuesta por el gran valor de la sencillez de lo cotidiano.

Aquí tenéis la letra (como siempre, destaco las frases que más me gustan o con las que más me identifico) y, al final, el vídeo para que podáis escucharla. Espero que os guste:


JOAN MANUEL SERRAT - CADA LOCO CON SU TEMA

Y cada loco con su tema,
que contra gustos no hay ni puede haber disputas.
Artefactos, bestias, hombres y mujeres...
Cada uno es como es.
Cada quien es cada cual
y baja las escaleras como quiere.

Pero, puestos a escoger,
soy partidario de las voces de la calle más que del diccionario;
me privan más los barrios que el centro de la ciudad;
y los artesanos más que la factoría;
la razón que la fuerza;
el instinto que la urbanidad;
y un sioux más que el Séptimo de Caballería.

Prefiero los caminos a las fronteras;
y una mariposa al Rockefeller Center;
y al farero de Capdepera a los vigías de Occidente.

Prefiero querer a poder,
palpar a pisar,
ganar a perder,
besar a reír,
bailar a desfilar,
y disfrutar a medir.

Prefiero volar a correr,
hacer a pensar,
amar a querer,
tomar a pedir.
Que, antes que nada, soy partidario de vivir.

Y cada loco con su tema,
que contra gustos no hay ni puede haber disputas.
Artefactos, bestias, hombres y mujeres...
Cada uno es como es.
Cada quien es cada cual
y baja las escaleras como quiere.

Pero, puestos a escoger,
prefiero un buen polvo a un rapapolvo;
y un bombero a un bombardero;
crecer a sentar cabeza.
Prefiero la carne al metal;
y las ventanas a las ventanillas;
y un lunar de tu cara a la Pinacoteca Nacional;
y la revolución a las pesadillas.

Prefiero el tiempo al oro;
la vida al sueño;
el perro al collar;
las nueces al ruido;
y al sabio por conocer;
a los locos conocidos.

Prefiero querer a poder,
palpar a pisar,
ganar a perder,
besar a reír,
bailar a desfilar,
y disfrutar a medir.

Prefiero volar a correr,
hacer a pensar,
amar a querer,
tomar a pedir.
Que, antes que nada, soy partidario de vivir.




Publicado por Desde-dentro @ 16:38
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