Según el DRAE, vocación es la "inclinación a cualquier estado, profesión o carrera".
Para mí, ahora mismo, vocación es:
- emocionarme cuando un niño me llama "maestra",
- no poder dejar de sonreír cuando los niños me dan los buenos días por la mañana uno a uno,
- recibir con ilusión un regalo que me dio una niña el segundo día de entrar yo a clase,
- sentirme útil cuando logro que los niños entiendan algo que les cuesta entender, o cuando me preguntan qué día es para asegurarse antes de escribirlo en la pizarra, o sencillamente cuando les ayudé a ponerse el disfraz de Carnaval,
- alegrarme cuando un niño me ve por los pasillos o por la calle y me saluda ilusionado al grito de "¡maestra!",
- etc.
Y, ahora, me explico: esta semana he empezado las prácticas en un colegio y, como se puede deducir, estoy gratamente sorprendida -de momento-.
Hace meses escribí en el blog que me esperaba una época mala y difícil. Pues bien, a esto me refería. No me veía capaz de estar en una clase con 25 niños y salir viva. Es más, no me veía capaz ni de entrar al aula, tenía miedo de la reacción de los niños, de estar atacada de los nervios cuando llegara el día (sí, soy muy insegura y tímida)... y la verdad es que entré tranquila (seguramente porque la hora anterior estuve con la tutora) y que los alumnos desde el principio me han respetado y me han tratado bien. Cuando entré, la tutora me presentó a ellos como una maestra más y les pidió que me dijeran su nombre para que fuera conociéndolos. En ese momento no se me quedaron más de 3 ó 4 nombres, pero ahora ya me los sé casi todos xD.
No acabo de creerme lo que me está pasando, aunque debería decir que no acabo de creerme lo que he conseguido. A pesar de esto, he elegido Vocación como título para este artículo porque es lo que sentí que era para mí esta profesión desde el primer día que llegué al colegio como estudiante en prácticas. Porque desde muy pequeña he querido "ser maestra" y, ahora que estoy de prácticas en el mismo colegio al que iba como alumna, recuerdo cuántas veces he deseado hacer lo que estoy empezando a hacer ahora. Estoy en proceso de asumir que estoy cumpliendo un sueño y que, realmente, ese sueño hecho realidad me gusta.
Sé que esto todavía son prácticas, que estoy aprendiendo, que no tengo toda la responsabilidad y el trabajo real, pero... también sé que me apetece seguir, aunque me estrese y llegue cansadísima a casa (ya no recordaba qué era eso de tener clase por las tardes), y a pesar de todo el trabajo que tengo que hacer para la memoria que debemos entregar.
Por otra parte, desde hoy tengo una nueva matrícula de honor. Era la última nota que faltaba por hacerse oficial y qué mejor manera de terminar la carrera... Debería valorar más el hecho de haberlo aprobado todo y a la primera, lo cual no imaginaba ni de lejos hace casi 3 años cuando empecé en la universidad. Por tanto, lo único que me falta para tener el título es aprobar las prácticas. Yo siempre he pensado que no me sentiría maestra cuando tuviera el título, sino cuando estuviera trabajando en una escuela con niños. Ahora digo que una se siente maestra cuando los niños te llaman así... "maestra" (o, al menos, eso me está pasando a mí ).
Y ya por último, sobre los comentarios, agradecer a Andrea que dejara el suyo en una entrada tan sencilla. Un beso =)