Actualizo para dejar constancia de que no he abandonado el blog, pero no tengo nada que decir -o sí, pero no tengo ganas-.
Los exámenes ya acabaron. De momento, todo aprobado a falta de una nota.
En unos días comienzo las prácticas y... me estoy deprimiendo. No tengo ánimos para nada, y sé que no debería afrontarlas así, pero es la única manera que encuentro ahora mismo. Evito pensar en ello, pero no puedo evitar soñar (o pesadillear como digo yo) que ya están cerca. Y siento que todo va a ir mal, que no me va a gustar, que no seré capaz -aunque sea lo que más me guste y lo que siempre he querido-, y que me daré cuenta de que ese trabajo no es para mí.
Me faltan fuerzas para luchar y soy una cobarde. Lo sé. Y he llegado a una conclusión: voy restando los días, no sumándolos. Esto es que no estoy aprovechando mi vida, que no hago lo que me gustaría, que simplemente espero que llegue la noche y... mañana será otro día, otro menos para el final. Y llegará un momento en el que me arrepentiré de estar así, de no sacar partido a nada, de no haber vivido, de dejar que pasen los días como si nada y sin hacer nada.
Hoy, me siento una completa inútil.