Hola a todos los que os pasáis alguna vez a leer el blog. Hacía tiempo que no os saludaba...
Antes de nada, quiero agradecer a Cecill sus palabras. Como ya sabéis, este no es un blog que tenga comentaristas fijos. Tampoco es un blog con muchos comentarios. No escribo cada artículo pensando en la cantidad de gente que comentará. No, eso no pasa en este blog. Tiene su encanto no saber cuándo será la próxima vez que alguien opine. Tiene su encanto escribir sin esperar nada a cambio.
A veces, leo blogs que tienen una cantidad de comentarios increíble y, muchas veces, acaba convirtiéndose en una especie de familia en la que todos conocen las historias de todos. Parece, incluso, que algunos comentan más por aprecio o por obligación que porque realmente tengan algo que decir. Me incomoda leerlos en ocasiones porque se nombran unos a otros y... no me entero de nada, jajaja. Me siento como extraña, como si ese blog estuviera escrito para unas determinadas personas y yo estuviera entrando en casa ajena.
En cambio, aquí llegan los comentarios con cuentagotas y cada uno de ellos es como un regalo que recibo. Quizás por eso los valoro mucho mucho y valoro que alguien dedique unos minutos a escribirme, además de leerme.
Por eso, Cecill, gracias. Hacía tiempo que nadie dejaba aquí su huella y me alegró muchísimo leer tus palabras. Además, me ayudaron a superar estos días horribles que estaba pasando (siempre ayuda que alguien te diga que le gusta algo de lo que haces). Me encanta que te guste este pequeño espacio, y que hayas querido decirlo y aportar tu visión. No sé qué tienen los días de lluvia, que nos traen recuerdos y momentos de otros tiempos... Gracias de nuevo.
Hablando ya de mi estado de ánimo, estoy mejor. Necesitaba saber que algo podía salir bien y dejar de ver únicamente lo malo. Y, en la última semana, han salido bien muchas cosas... Espero que siga así una temporada. Ahora, debo vencerme a mí misma y enfrentarme a lo que me da miedo.
Por otro lado, el domingo ganamos el clásico, como ya sabe todo el mundo. Así que no diré nada, sólo que me encantó la victoria. No sé por qué extraña razón, desde hace unos años, los fines de semana en los que se juega este partido son espantosos. No por el fútbol, sino porque me coincide con días de estrés: exámenes, trabajos, etc. y no puedo dedicar tanto tiempo a enterarme de TODO y MÁS, como me gustaría. ¡Qué agobio!
Se me olvida algo más que quería decir... Es que tengo sueño: hoy, he estado medio dormida en todas las clases
y no he hecho siesta.
Mañana, se decide gran parte del futuro próximo... Ojalá todo se resuelva bien.