Este fin de semana ha sido intenso. He hecho mucho sin hacer nada. Te he recordado unas horas; justo las horas que he pasado llorando... Llorándote.
Gracias, sé que me quisiste mucho... Hace año y medio y, hoy, lo he comprendido mejor, aunque siempre lo supe. No nos quedó otra que poner cada uno de nuestra parte para acabar con aquello... Lo nuestro no tenía destino, no podía tenerlo. No es justo, cierto, pero estas cosas pasan a veces. Siento haber tenido que ser yo quien lo dijera.
Sigo admirando tu inteligencia, tu sabiduría, tus palabras, tus discursos, tu paciencia, tu experiencia, tu valentía, tus miedos, tu sensibilidad, tu vocabulario, tu forma de expresarte, tus detalles, tus sorpresas, tus regalos en forma de letra... Admiré de ti casi todo, no lo he olvidado, pero mi pensamiento no te había dedicado muchos momentos desde entonces. Aunque haya pasado tanto tiempo y tantas cosas, estos últimos días me han servido para recordarte... te lo debía, te lo merecías. Al fin y al cabo, es un halago que alguien como tú se fijara en mí y que eso se convirtiera en sentimientos.
Y no es nada, no lloro por tristeza. Lloro porque fue bonito y me emociona revivir algunos momentos... y porque ahora pagaría por tener una de esas conversaciones que tenía contigo, una de esas protagonizadas por un hombre interesante e inteligente que sabía interpretar cada cosa que yo dijera aun siendo todo lo contrario a lo que realmente pensaba o sentía. No me gusta repetirme, pero es que necesito eso: una charla tranquila, un diálogo interesante, unas palabras bien dichas.
A pesar de todo esto, siempre he creído que hicimos bien los dos: era dejarlo y sufrir poco o continuar y sufrir toda la vida. Y "toda la vida" es mucho tiempo...
... y no quería hacerte sufrir tanto... Ya habías soportado demasiado dolor.
MANUEL CARRASCO - POR ESO SI TE VAS
Descubrimos tantas cosas sin saber vivir...
De lo bueno, de lo malo; de principio a fin.
Y es que no puedo negarlo: fuiste para mí
mi canción, mi melodía, mi rosa de abril.
Mi rosa de abril, tantas veces fuimos uno,
tantas que nos derramamos,
tantas veces en la gloria prometimos no cansarnos...
sin darnos cuenta lo olvidamos...
Por eso, si te vas, si tú no estás,
con tu sonrisa me quedo, si no estás.
Por eso, si te vas, si tú no estás,
con tu sonrisa me quedo, si tú no estás...
Cada beso sin aviso de noche al dormir.
Los reproches de costumbre, y tu olor en mí.
El invierno improvisado. Donde amamos sin pensar...
Estarán siempre en lo eterno de mi caminar.
Y puede que no hablemos ni un segundo más.
Y puede que no quiera y ni quieras pensar.
Y puede que encontremos la salida sin tenernos.
Por eso, si te vas, si tú no estás,
con tu sonrisa me quedo, si no estás.
Por eso, si te vas, si tú no estás,
con tu sonrisa me quedo, si tú no estás...
Por eso, si te vas... con tu sonrisa me quedo.
Por eso, si te vas, si tú no estás,
con tu sonrisa me quedo, si no estás.
Por eso, si te vas, si tú no estás,
con tu sonrisa me quedo, si tú no estás,
con tu sonrisa me quedo.
Me cautiva quien es capaz de dejarme callada con sólo una palabra o una frase. Me atraen las personas inteligentes por encima de cualquier aspecto físico. Me encantan las expresiones que me dicen y son sentencias, las que no puedo rebatir.
Me siento afortunada por haber tratado con alguien así. Era un hombre sabio, de esos que hay pocos, pero fue hace tiempo.
Ahora, ese tipo de máximas están en otros lugares, en otras bocas, en otros seres... y es un honor ser yo quien las reciba...
- ¿Te puedo dar un toque?
- Todos los que quieras, y enviarme mensajes, y venir a verme, y desnudarme, y todo lo que quieras...
ELLA tenía un mal día. Por la tarde, sonó su teléfono. Era ÉL:
- Hola.
- ¡Hola! ¿Cómo estás? ¿Nos vemos hoy? -le pregunta con entusiasmo-.
- Bien...
- ¿Te pasa algo? Te noto seria...
- No, nada. Estoy bien.
- Vale... Entonces, ¿qué me dices? ¿Quedamos un rato?
- Es que... no... no me apetece.
- ¿Qué te pasa?
- Nada.
- No me engañas. Te pasa algo, estás seria.
- Ah...
- ...
- No sé...
- Sí que sabes. ¿Quedamos y me lo cuentas? Te ayudaré en todo lo que pueda.
- Es que no es nada, en serio. Y tampoco tengo ganas de ir a ningún sitio...
- No me creo que no sea nada. Voy a busc...
- No, no -lo interrumpe-.
- Sí, sí, voy a buscarte. Prohibido decirme que no -dice tratando de animarla-.
- Vale... pero no vengas.
- Sí.
- No.
- Sí.
- No, jaja.
- ¿Ves? Ya te has reído.
- ... Bueno, pues ya estoy mejor, no hace falta que vengas.
- Voy a ir.
- No creo...
- Pues verás como sí.
- Pues veré como no.
- Umm... en unos minutos paso a recogerte.
- Bueno...
- Venga, ¡hasta ahora! Un beso.
- Adiós... Un beso.
ÉL cuelga el teléfono preocupado, pero ilusionado a la vez por poder verla ese mismo día. ELLA, en cambio, cuelga convencida de que ÉL no irá. Cree que sólo intentaba animarla.
No pasan ni veinte minutos cuando ELLA recibe un mensaje en su móvil: "Estoy esperándote enfrente de tu casa. Baja cuando quieras. Muak". Era ÉL. Se pone nerviosa. Se arregla un poco el cabello y baja corriendo para encontrarse con ÉL, que está esperándola en su coche, desde donde la puede observar saliendo de casa.
- Hola. Estás loco, pensaba que no estabas hablando en serio antes.
- Pues ya ves que sí... Ahora ya me crees, ¿no? -dice él sonriendo-.
- Claro -afirma todavía sorprendida-.
- Anda, sube. Vamos a dar una vuelta.
ELLA sube al coche. ÉL le da un beso. Empiezan el recorrido hasta llegar a un lugar tranquilo. Allí, bajan del coche y dan un paseo despacio, muy despacio. ÉL le pregunta, quiere saber por qué estaba tan seria y por qué todavía lo está, pero ELLA no tiene explicación. ÉL intenta averiguarlo para ayudarla, así que le pide que le cuente cómo le ha ido el día, qué ha hecho, pero a ELLA no le apetece hablar del tema y esquiva la pregunta:
- Da igual eso. ¿Cómo te ha ido a ti? ¿Has hecho muchas cosas?
- Algunas -la mira con complicidad-... ¿Sabes cuál es la segunda cosa que más me ha gustado de hoy?
- No -le responde con miedo-.
- Verte sonreír cuando has salido de tu casa y has sabido que yo estaba ahí -dice mientras se le escapa una sincera y leve sonrisa-.
ELLA, tímida, agacha la cabeza.
- Y... has dicho que esa es la segunda cosa que más te ha gustado hoy, ¿no? -dice insegura mientras ÉL le responde que sí con la cabeza-. ¿Y la primera...? -pregunta intrigada-.
- La primera... es el beso que me vas a dar ahora...
Y, efectivamente, lo besó.
Andrés Montes ha sido hallado muerto en su casa.
Hace alrededor de media hora que he leído la noticia y todavía no me lo creo. Lo siento mucho, eso sí.
No puedo decir que fuera una fiel seguidora de este periodista. Ya he dicho algunas veces que sigo los partidos de fútbol por la radio y quito el volumen de la tele, así que no he podido escucharlo mucho durante su etapa en LaSexta. Sin embargo, aunque la mayoría lo conoció en esta cadena, yo lo descubrí cuando todavía estaba trabajando en Canal + narrando partidos de la NBA.
Recuerdo la primera vez que lo escuché: era de noche, ya tarde, y ahí estaba él retransmitiendo un partido de baloncesto. No sigo mucho este deporte, así que no me acuerdo ni de qué equipos jugaban, pero sí de una frase que Andrés repitió unas cuantas veces: "¿por qué eres tan bueno, Mc Grady?", y de su manera de cantar los triples. Me llamó la atención su manera de retransmitir: alegre, dinámica, divertida, original... ORIGINAL, eso tan difícil de encontrar hoy en el mundo del periodismo. Podía llegar a ser cargante, sí, pero no se podía negar que era un gran profesional.
Para la historia quedarán sus famosas frases, el tiki-taka, su voz inconfundible y sus últimas palabras en LaSexta.
Porque la vida puede ser maravillosa... o una mierda.
Qué dura es la vida del estudiante...
Gracias al Invitado que lo leyó todo (y por duplicado xD)
Os dejo este tema. Me encanta el Fito tranquilo, el reflexivo...
FITO & FITIPALDIS - CATORCE VIDAS SON DOS GATOS
Cuánto se gritó diciendo nada.
No pudimos ver con tanta luz.
Yo buscaba el cielo en tu mirada
y nunca sabré lo que encontraste tú.
Que te traigan flores las mañanas.
Que no pases noches sin dormir.
Que un sueño se pose en tus pestañas,
uno de esos sueños que me sueña a mí...
Detrás del viento, un huracán
se fue formando en la cabeza.
Cuando te cansas de sufrir,
siempre me dejas.
Mi corazón es de cristal,
no guarda nada que no veas,
sólo un pequeño resplandor
de nuestra hoguera.
Mi canción que nace del fracaso
es sólo una piel sobre la piel,
algo que se besa y sabe amargo...
Es mi boca seca, nada que beber.
Oh, pobre corazón que no sabe qué decir...
Si te vas por lo que soy o por lo que nunca fui.
Que hay caminos que hay que andar descalzo.
Ya no te preocupes más por mí.
Siempre me entra arena en los zapatos.
Esta vez me quedo aquí.
Si te cabe el cielo en un abrazo,
siempre habrá una estrella para ti.
Si catorce vidas son dos gatos,
aún queda mucho por vivir...
Oh, pobre corazón que no sabe qué decir...
Si te vas por lo que soy o por lo que nunca fui.
Que hay caminos que hay que andar descalzo.
Ya no te preocupes más por mí.
Siempre me entra arena en los zapatos.
Esta vez me quedo aquí.
Si te cabe el cielo en un abrazo,
siempre habrá una estrella para ti.
Si catorce vidas son dos gatos,
aún queda mucho por vivir...