Hola a todos.
Aunque parezca una tontería, este es un día importante para mí. Tenía pendiente desde hace meses borrar la mayoría de números que tenía guardados en mi móvil y los SMS enviados (los recibidos los fulminé hace unas semanas). Hoy, después de dos meses de vacaciones, me ha dado por ponerme a ello y lo he conseguido. Más de 60 mensajes (de los cuales, el 99% eran para B) y más de 50 números de teléfono (de los cuales, 6 eran de B).
Pensaba que borrar/leer cosas que me recordaran a B me dolería, pero no ha sido así. Es lo último que me quedaba que tuviera que ver con él y, desde hace un rato, ha dejado de existir.
Quedan guardados todos los SMS y números (es algo que hago siempre: guardar en el ordenador los mensajes recibidos y enviados, además de los números que alguna vez he tenido en mi agenda), pero eliminar esos teléfonos es dejar de esperar volver a saber de esas personas.
He borrado números de cuyos propietarios no espero, ni quiero recibir nada. Han pasado a formar parte de la agenda del Word y han desaparecido de la agenda del móvil familiares, compañeros, ex compañeros, ex amigos, ex conocidos, ex desconocidos, un par de profesores y algún que otro ex contacto del chat-MSN. En definitiva, gente que, en su mayoría, no vale la pena y con quienes, hace tiempo, tenía algún tipo de relación. También, personas que siguen estando ahí, pero cuyos números no utilizo. Los números que mantengo no llegan a 20 (sin contar los típicos de Policía, Bomberos, etc. porque nunca se sabe cuándo pueden hacer falta) y sé que, en un tiempo, volveré a hacer limpieza y muchos de estos quedarán eliminados. Son ciclos.
Por eso, limpiar mi agenda es como limpiar mi vida. Es tamizar y dejar sólo lo que actualmente existe para mí, dejando atrás lo que en su día fue y hoy ya no es. Es hacer borrón, pero sin cuenta nueva. Hace falta armarse de valor y ser fuerte. Tenía que estar preparada para no sufrir. También debía tener ganas y no estar vaga. Hoy, era el día. Es curioso que, en vacaciones, no me dignara a hacer nada de esto y, ahora que he vuelto a clase y, justo después de haber hecho un trabajo, me haya dado por barrer el móvil.
Cambiando de tema, he hecho otro cambio en el blog: he cambiado la forma de ver los artículos... ahora, se ve el texto completo sin necesidad de entrar a ellos. Espero dejar de cambiarlo ya, pero es que sigo sin estar 100% satisfecha con la apariencia del blog.
En fin, esto es lo que hay.
Estar en la universidad deja poco tiempo para una misma. Se nota que escribo menos, aunque tenga más que decir. Paradójico, sí, pero es lo que tiene estar cansada. Los madrugones ya se notan y, cada día, el sueño me visita antes de tiempo.
Sigo alucinando con las personas egoístas. Ya hablé de ello hace un año aquí y sigo pensando lo mismo. No me apetece decir nada más de este tema, porque me cabreo... Así que lo dejo.
Se avecinan épocas de mucho trabajo... de estudiante.
ALFREDO CUERVO BARRERO - QUEDA PROHIBIDO
¿Qué es lo verdaderamente importante?
Busco en mi interior la respuesta,
y me es tan difícil de encontrar.
Falsas ideas invaden mi mente,
acostumbrada a enmascarar lo que no entiende,
aturdida en un mundo de falsas ilusiones,
donde la vanidad, el miedo, la riqueza,
la violencia, el odio, la indiferencia,
se convierten en adorados héroes.
Me preguntas cómo se puede ser feliz,
cómo entre tanta mentira se puede vivir,
es cada uno quien se tiene que responder,
aunque para mí, aquí, ahora y para siempre:
queda prohibido llorar sin aprender,
levantarme un día sin saber qué hacer,
tener miedo a mis recuerdos,
sentirme solo alguna vez.
Queda prohibido no sonreír a los problemas,
no luchar por lo que quiero,
abandonarlo todo por tener miedo,
no convertir en realidad mis sueños.
Queda prohibido no demostrarte mi amor,
hacer que pagues mis dudas y mi mal humor,
inventarme cosas que nunca ocurrieron,
recordarte sólo cuando no te tengo.
Queda prohibido dejar a mis amigos,
no intentar comprender lo que vivimos,
llamarles sólo cuando les necesito,
no ver que también nosotros somos distintos.
Queda prohibido no ser yo ante la gente,
fingir ante las personas que no me importan,
hacerme el gracioso con tal de que me recuerden,
olvidar a toda la gente que me quiere.
Queda prohibido no hacer las cosas por mí mismo,
no creer en mi dios y hacer mi destino,
tener miedo a la vida y a sus castigos,
no vivir cada día como si fuera un último suspiro.
Queda prohibido echarte de menos sin alegrarme,
olvidar los momentos que me hicieron quererte,
todo porque nuestros caminos han dejado de abrazarse,
olvidar nuestro pasado y pagarlo con nuestro presente.
Queda prohibido no intentar comprender a las personas,
pensar que sus vidas valen más que la mía,
no saber que cada uno tiene su camino y su dicha,
pensar que con su falta el mundo se termina.
Queda prohibido no crear mi historia,
dejar de dar las gracias a mi familia por mi vida,
no tener un momento para la gente que me necesita,
no comprender que lo que la vida nos da, también nos lo quita.
Hoy, han comenzado las clases.
A pesar de ser el decimoséptimo curso de mi vida (17... se dice pronto), los últimos días estaba un poco nerviosa. Nada exagerado, típicos nervios de volver a clase con la incertidumbre de cómo transcurrirán las primeras horas, con la expectación de comenzar una nueva etapa.
Anoche, desaparecieron los nervios. Saber que iba a estar acompañada por varias personas en todo momento, me tranquilizó. Me acosté tarde y me he despertado antes de tiempo. No eran nervios, eran ganas de llegar ya y hacer frente al primer día.
Una vez allí, aun sabiéndolo, me doy cuenta de cuánto vale la experiencia... ver a los principiantes perdidos me hace recordar que yo pasé por eso hace un par de años. Y lo recuerdo entre risas, con cariño y con orgullo por haber sobrevivido.
Ahora, estoy que me caigo de sueño... Pero ha valido la pena este día.
Me gusta perdernos con el coche y descubrir paisajes nuevos.
A falta de pocos días para que acaben mis vacaciones, es momento de que todo vuelva a la normalidad. Ahora toca dejar de trasnochar para volver a madrugar. Se avecinan unos meses duros, muy duros. Ojalá allá por febrero-marzo esté aquí escribiendo que todo va bien y que en esa nueva etapa no se pasa tan mal como esperaba. Ojalá, pero sé que no será así.
Haciendo un balance de este verano, diré que no ha habido viajes (como nunca los ha habido) y que no he hecho nada distinto más allá de levantarme tarde.
No me desagrada volver a la universidad porque ir allí es sinónimo de risas, complicidad, improvisación, diversión, sociedad... Pero también equivale a madrugones, estrés, cansancio, enfados, gente falsa, gente pija, gente creída, gente tonta... Y, claro está, lo inevitable: trabajos, prácticas y exámenes. Sé que todo esto lo echaré de menos cuando no lo tenga, porque este año es EL AÑO, el que antes veía muy muy lejos, el último, el que significa fin y cambio. Pero, de momento, es lo que hay y lo que me hará indignarme unas cuantas semanas, aunque también son cosas que dan juego... no sabéis lo útil que es tener a alguien que criticar durante una clase aburrida, innecesaria y nada interesante... jajaja.
Por otro lado, ayer estaba de buen humor a la par que aburrida, motivos por los cuales, cuando el sujeto A me habló por MSN, decidí ser buena y seguirle la conversación. Una pequeña broma y voilà: captó que estaba dispuesta a dialogar. Pues eso, que estuvimos unas horas hablando bien, no le pregunté sobre el tiempo que había estado sin dar señales de vida, no le pregunté nada (no me apetecía calentarme la cabeza), me estuvo contando cosas suyas (qué raro), se interesó supuestamente por cómo estaba yo y cómo me había ido el verano, etc. En fin, espero que la cosa siga así de tranquila... si me quiere hablar, bien; si no, también.
Comienza la vuelta a la cruda realidad.
Pesada,
triste,
difícil...
... Soledad.
Me veo caminando aislada.
Imagino un futuro gris.
Rodeada de gente, quizás,
pero sola al fin y al cabo.
¿Hasta cuándo? Hasta siempre, tal vez.

Imagen extraída de aquí
Dicen que la soledad eleva al fuerte y elimina al débil. Mirando hacia atrás, sé que he sido fuerte. Mirando hacia adelante, no creo que me queden muchas fuerzas. Es posible que comience a ser débil y que la soledad acabe eliminándome.
Esta noche me dormiré, pero no lo haré pensando en ti.
Sé que tardaré horas en hacerlo. No tengo sueño.
Tengo cosas en las que pensar y, entre esas cosas, no estás tú.
Hoy, me preocupan otras personas.
Me preocupan las injusticias.
Odio que sufra quien no se lo merece.
Odio sufrir sin merecerlo.
Odio a quien hace sufrir.
Los odio. Los odio. Los odiaré siempre.
Quiero echarle una mano a quien la necesite,
decir que toda va a ir bien,
que nadie más va a pasar lo que he pasado yo.
Y sé que, desgraciadamente, el dolor será inevitable porque ya está hecho.
Porque existe gente que seguirá sufriendo.
Porque existo yo... y seguiré sufriendo.
[[[ Realidad y ficción. Me apetecía escribir algo diferente, aunque no esté nada inspirada. Me gusta el nuevo rumbo que le estoy dando al blog (sin querer ser egocéntrica). Me gusta no tener historias-para-no-dormir que poder contar. Me está sentando bien haber dejado atrás a quien se lo ganó a pulso ]]]
Saludos.
Me considero una persona con bastante poca memoria. Esto me suele llevar a dos tipos de situaciones:
1. Me sorprendo por acordarme de cosas que pensaba que no recordaba.
2. Me sorprendo cuando veo/leo/escucho/etc. (cualquier medio que no implique la memoria) cosas que hice y no recordaba.
Hoy, como casi siempre durante estas vacaciones, es de madrugada y estoy en el ordenador. Me he quedado sola y me aburría. Así que me ha dado por leer correos de hace tiempo. He leído sólo los que mandé y me mandaron dos personas: sujeto A y otro sujeto del que hablé muy poquito hace más de un año.
Del sujeto A ya he explicado en los últimos artículos cómo fue la historia con él y cómo están ahora las cosas. ¿Novedades? Sí... que volvió, me saludó por MSN aparentemente muy ilusionado, le contesté sosa, me preguntó si me pasaba algo y... no recuerdo ahora mismo qué le contesté, pero vamos, que no hablamos más. El resto de veces que hemos coincidido, me ha saludado, le he devuelto el saludo y, cuando me iba a desconectar, me he despedido de él. Nada más. No hemos pasado, por tanto, de lo que podría ser una típica conversación de ascensor:
- Hola.
- Hola.
- ¿Qué tal?
- Bien.
...
...
- Yo bajo aquí, adiós. (Y se cierra la puerta).
Supongo que él no sabe que sé que me ha mentido. Supongo, en consecuencia, que no entiende que le hable así y no como de costumbre. Supongo que él podría haber hecho algo más que saludarme por intentar tener una conversación en condiciones conmigo. Supongo que le doy igual. Y supongo que me eliminará en breve. Ah, también supongo que no me importaría que lo hiciera.
En cuanto al otro sujeto, os remito a este artículo que escribí en su día. Creo que no puedo decir nada malo de él. Sólo que se fue un día sin decir nada y cerré la puerta con llave. A los pocos días, volvió, pero no quise abrirle. Hoy, todavía sigue en el portal, pero yo ya puse el candado. Es una metáfora, pero es así. También escribí sobre esto algo muy breve aquí. Se ganó mi confianza y, de momento, es la única persona del chat/MSN que ha conseguido que le respondiera al teléfono -cosa importante para mí-.
Pues bien... voy a lo que voy. He estado leyendo correos de estas dos personas y se ha dado la situación 2 que he nombrado antes: he leído cosas que me han hecho pensar: ¿esto lo escribí yo? No me lo puedo creer... Ahora no sería capaz de decir estas cosas...
Por eso me gusta dejar escritas las cosas y guardarlas: porque se me van olvidando y esta es la única manera de no perderlas definitivamente y de saber que siempre voy a poder recordar momentos mientras leo lo que yo misma escribí. Me gusta también porque es una forma de ver cómo voy cambiando con el paso del tiempo. Por ejemplo:
- soy consciente de que la historia con el sujeto B me ha afectado bastante respecto a confiar en la gente. Siempre he dicho que no hay que fiarse de las personas del chat y que, si en la vida real te mienten, por chat ya es un no-parar, oiga. Pero, leyendo hoy esos correos, me he dado cuenta de que ahora soy mucho más desconfiada que hace apenas un año.
- antes, escribía a menudo de forma cariñosa y podía decir o aceptar que me dijeran cosas-bonitas-que-ahora-me-parecen-cursis. Hoy, prácticamente no las digo. Ahora y más que nunca, cuando me dicen alguna cosa de ese tipo, me puedo hasta enfadar porque todo me suena falso y me parece que me están haciendo la pelota. Era capaz de decirle a alguien que le tenía cariño. Ahora, no. Supongo que también influye en esto la historia con el sujeto B. Tantas mentiras pasan factura... ¡¡¡HUID DE ELLOS!!! FUSHHH-FUSHHH (sonido de espantar mentirosos
).
También me ha gustado recordar la ilusión con la que A y yo empezamos la etapa del MSN, su parte divertida y sus ganas de seguir conociéndome. Del otro chico, he revivido el cariño con el que nos hablábamos, las veces que me dijo de mil maneras que le encantaba mi voz, el aprecio que nos teníamos y la confianza que me daba.
A veces, la memoria nos juega estas ¿malas? pasadas...
Los días de lluvia son especiales. Las calles huelen a tierra húmeda y nosotros nos cuidamos de no pisar los charcos que se van formando. Evitamos los bordes de las aceras para que los coches que pasan no nos salpiquen. Si el agua nos sorprende sin paraguas, preferimos resguardarnos en algún portal o caminar bajo los balcones para mojarnos lo menos posible, pero aun así... ¿existe alguien que nunca haya llegado a casa empapado de agua de lluvia? Con o sin paraguas, suelen ser jornadas de improvistos, de caos, de atascos y de estrés.
Por eso, son de esos días en los que apetece quedarse en casa escuchando cómo llueve afuera y viendo el agua caer a través de las ventanas... Pero también son de esos días en los que desearíamos salir a la calle y dejar que la lluvia nos empape por completo... porque lo relacionamos con pureza, con tranquilidad.
A mí me gustan los días de lluvia...
porque la casa se transforma en hogar,
porque siento paz,
porque me invitan a pensar,
porque recuerdo cuando, años atrás, hacía barquitos de papel con mi hermana y los lanzábamos a los pequeños ríos que acariciaban las aceras...
... Ahora, ya no esperamos para ver cómo navegan calle abajo, ni los arrojamos con expectación bajo la atenta mirada de nuestros abuelos, ni los construímos aprovechando folios que ya no sirven, ni escribimos en ellos, y nadie nos enseña trucos para que salgan bien... Ahora, quizás, ya no recuerde cómo se hacen los barquitos de papel...

Imagen extraída de aquí
Os dejo esta canción que me hace reflexionar sobre esos días y me gusta. A ver si tengo ocasión de escucharla en un día de lluvia ^^ ... Debajo de la letra, he puesto un vídeo para escucharla si queréis. Espero que os guste.
MARÍA VILLALÓN - LA LLUVIA
Llueve... y las aceras están mojadas.
Todas las huellas están borradas.
La lluvia guarda nuestro secreto.
Llueve... y en mi ventana te echo de menos.
Los días pasan y son ajenos.
El frío me abraza y me parte en dos.
La lluvia cae sobre los tejados
donde fuimos más que amigos.
Recuerdo que dormimos al abrigo del amanecer.
Los bares han cerrado.
Ya no hay copas.
La lluvia hoy mojará mi ropa
si no estás aquí.
Si tú no estás,
me duelen más los años.
Las heridas me hacen daño
si no vuelvo a oír tu voz.
Llueve... y las palabras se quedan mudas.
Todas las noches las mismas dudas.
Qué fue de todos aquellos besos...
Llueve... y se enmudece la primavera.
Cuento las veces que el sol espera
para secar de lluvia la acera,
para secar de lluvia el tejado
donde fuimos más que amigos.
Recuerdo que dormimos al abrigo del amanecer.
Los bares han cerrado.
Ya no hay copas.
La lluvia hoy mojará mi ropa
si no estás aquí.
Si tú no estás,
me duelen más los años.
Las heridas me hacen daño
si no vuelvo a oír tu voz...
si no vuelvo a oír tu voz
en los tejados
donde fuimos más que amigos.
Recuerdo que dormimos al abrigo del amanecer.
Los bares han cerrado.
Ya no hay copas.
La lluvia hoy mojará mi ropa
si no estás aquí.
Si tú no estás,
me duelen más los años.
Las heridas me hacen daño
si no vuelvo a oír tu voz...
si no vuelvo a oír tu voz.