Me considero una persona con bastante poca memoria. Esto me suele llevar a dos tipos de situaciones:
1. Me sorprendo por acordarme de cosas que pensaba que no recordaba.
2. Me sorprendo cuando veo/leo/escucho/etc. (cualquier medio que no implique la memoria) cosas que hice y no recordaba.
Hoy, como casi siempre durante estas vacaciones, es de madrugada y estoy en el ordenador. Me he quedado sola y me aburría. Así que me ha dado por leer correos de hace tiempo. He leído sólo los que mandé y me mandaron dos personas: sujeto A y otro sujeto del que hablé muy poquito hace más de un año.
Del sujeto A ya he explicado en los últimos artículos cómo fue la historia con él y cómo están ahora las cosas. ¿Novedades? Sí... que volvió, me saludó por MSN aparentemente muy ilusionado, le contesté sosa, me preguntó si me pasaba algo y... no recuerdo ahora mismo qué le contesté, pero vamos, que no hablamos más. El resto de veces que hemos coincidido, me ha saludado, le he devuelto el saludo y, cuando me iba a desconectar, me he despedido de él. Nada más. No hemos pasado, por tanto, de lo que podría ser una típica conversación de ascensor:
- Hola.
- Hola.
- ¿Qué tal?
- Bien.
...
...
- Yo bajo aquí, adiós. (Y se cierra la puerta).
Supongo que él no sabe que sé que me ha mentido. Supongo, en consecuencia, que no entiende que le hable así y no como de costumbre. Supongo que él podría haber hecho algo más que saludarme por intentar tener una conversación en condiciones conmigo. Supongo que le doy igual. Y supongo que me eliminará en breve. Ah, también supongo que no me importaría que lo hiciera.
En cuanto al otro sujeto, os remito a este artículo que escribí en su día. Creo que no puedo decir nada malo de él. Sólo que se fue un día sin decir nada y cerré la puerta con llave. A los pocos días, volvió, pero no quise abrirle. Hoy, todavía sigue en el portal, pero yo ya puse el candado. Es una metáfora, pero es así. También escribí sobre esto algo muy breve aquí. Se ganó mi confianza y, de momento, es la única persona del chat/MSN que ha conseguido que le respondiera al teléfono -cosa importante para mí-.
Pues bien... voy a lo que voy. He estado leyendo correos de estas dos personas y se ha dado la situación 2 que he nombrado antes: he leído cosas que me han hecho pensar: ¿esto lo escribí yo? No me lo puedo creer... Ahora no sería capaz de decir estas cosas...
Por eso me gusta dejar escritas las cosas y guardarlas: porque se me van olvidando y esta es la única manera de no perderlas definitivamente y de saber que siempre voy a poder recordar momentos mientras leo lo que yo misma escribí. Me gusta también porque es una forma de ver cómo voy cambiando con el paso del tiempo. Por ejemplo:
- soy consciente de que la historia con el sujeto B me ha afectado bastante respecto a confiar en la gente. Siempre he dicho que no hay que fiarse de las personas del chat y que, si en la vida real te mienten, por chat ya es un no-parar, oiga. Pero, leyendo hoy esos correos, me he dado cuenta de que ahora soy mucho más desconfiada que hace apenas un año.
- antes, escribía a menudo de forma cariñosa y podía decir o aceptar que me dijeran cosas-bonitas-que-ahora-me-parecen-cursis. Hoy, prácticamente no las digo. Ahora y más que nunca, cuando me dicen alguna cosa de ese tipo, me puedo hasta enfadar porque todo me suena falso y me parece que me están haciendo la pelota. Era capaz de decirle a alguien que le tenía cariño. Ahora, no. Supongo que también influye en esto la historia con el sujeto B. Tantas mentiras pasan factura... ¡¡¡HUID DE ELLOS!!! FUSHHH-FUSHHH (sonido de espantar mentirosos
).
También me ha gustado recordar la ilusión con la que A y yo empezamos la etapa del MSN, su parte divertida y sus ganas de seguir conociéndome. Del otro chico, he revivido el cariño con el que nos hablábamos, las veces que me dijo de mil maneras que le encantaba mi voz, el aprecio que nos teníamos y la confianza que me daba.
A veces, la memoria nos juega estas ¿malas? pasadas...