domingo, 19 de julio de 2009

Acabo de eliminar del MSN al sujeto B (véanse artículos anteriores). Es definitivo. Le he enviado un correo y se lo he dicho. No creo que le importe, pero, si le importa, me resbala. Esta vez, no hay cambio de opinión ni vuelta a empezar.

"¿Y por qué ha sido?" puede que os preguntéis. Pues ha sido por otra mentira. Pero todo ha empezado porque se me ha ocurrido la genial idea de poner su nombre completo en Google (apellidos incluidos). Cuando digo lo de "genial idea", lo digo literal, no va con sarcasmo. Estoy infinitamente orgullosa de haberlo hecho.

Aclaración: Eso es algo que siempre he hecho con los contactos que he agregado del chat, incluso antes de agregarlos, para evitar sorpresas. Pongo la dirección de correo en dicho buscador, a ver si hay alguna entrada que le corresponda y que me sirva para averiguar si me ha mentido en algo... Si no hay nada que me haga sospechar, los agrego (debería decir "los agregaba", porque ya hace tiempo que decidí no agregar a nadie más del chat, visto lo visto). Y, al cabo de un tiempo -días, semanas, meses- o cuando me aburro, voy probando otra vez a poner su dirección en Google, para ver si hay novedades.

En el caso del sujeto B, además, tengo su nombre y apellidos (que él me dio sin venir a cuento). Bien, gracias a mis investigaciones, averigüé hace tiempo que tenía algunas cuentas de MSN más y para qué las utilizaba (él me había dicho que tenía dos, pero yo descubrí que tenía algunas más). Y, hoy, me he iluminado y me he dicho "vamos a poner su nombrecito completo, a ver si hay cositas nuevas". Pues allá que voy. He de decir que nunca me había salido ninguna entrada correspondiente con esa búsqueda, pero... hoy, sí ¡SORPRESA!

Os explico... La entrada que ha aparecido pertenecía a Facebook, por lo que, cuando he entrado, he visto su foto. Yo a él no lo había visto, sólo tengo fotos suyas de pequeño. Puedo asegurar que la foto que he visto hoy no tenía nada que ver con lo que él me había comentado algunas veces (sí, se había cansado de decirme que era feo, pero también de decirme que se le marcaban músculos porque iba al gimnasio).

Continúo... No es que al ver la foto haya pensado "joder, qué feo, lo voy a borrar porque no quiero tíos así en mi MSN", no, yo no soy así. A mí me da igual que sea guapo o feo, lo que no me gusta es que me mientan. Por tanto, lo que he pensado ha sido "qué fuerte, qué falso. Otra vez con las mentiras. Otra mentira. Ahora sí que lo borro". Podría aceptar que fuera hortera (porque lleva en la foto una camisa de flores que ni os cuento), pero más mentiras no. Ni una.

Tras esto, he pensado "tranquila, puede que sea otro. Vamos a intentar averiguarlo". Sabía que no era otro. Sabía que era él, pero casi siempre con él he buscado justificaciones (o, incluso, autoconvencerme de que estaba equivocada yo), lo cual deriva de tener buena fe hacia las personas, a pesar de todo lo que me ha hecho. Así que me he dispuesto a mirar las fotos que tengo de cuando él era pequeño y a compararlas con esa actual (como yo no tengo Facebook, sólo tenía acceso a una foto). Total, que ahí estaba yo ampliando las fotos al máximo hasta que he comprobado que la zona de la boca era igual, clavadita, vamos. Además, lleva un piercing, como él me dijo. Y he pensado "es él. Lo borro, pero ya".

Pensando esto y estando segura al 99% de que era él, he seguido investigando su perfil... Alguna parte es demasiado vulgar vulgar para mi gusto y alguna otra ya la conocía (así que también coincidían esos datos con lo que él me había comentado).

Sigo investigando por sus amigos y... ¡oh! Veo que tiene a su hermana agregada... Yeah. "Sí, definitivamente, es él. Coinciden en los nombres y en los apellidos. Lo borro". Ahora sí, 200% segura de que era él.

He escrito el correo y, después de comprobaciones y opiniones, se lo he enviado. Seguidamente, he eliminado al susodicho. Quiero que quede claro: no lo he borrado porque tenga una cuenta ahí, que me da igual, sino porque es otra mentira más, y súper comprobada. Vamos, los músculos no los he visto por ningún lado, pero los kilitos mal llamados de más saltaban a la vista. Que me da igual cómo sea físicamente, pero que es una mentira como una casa. Otra. De hecho, como he dejado claro en los últimos artículos, yo ya tenía tomada la decisión. Esto sólo ha servido para acelerar el proceso, que no es poco.

Otra mentira que se deriva de esto es que a mí siempre me ha dicho que le daba vergüenza pasarme una foto y que lo viera, porque era muy feo y blablabla. De hecho, también decía que no tiene fotos suyas. Vale. Podía creerlo porque en las páginas de internet donde salía su dirección nunca salía ninguna foto suya; pero... ¿resulta que pasa de tener vergüenza a colgar sus fotos -que no tenía- en Facebook? Aham, sí, todo muy coherente (nótese, de nuevo, la ironía).

Así que ya está borrado. No me ha dado la gana de esperar a hablar con él para dejarle las cosas claras. Ya está todo dicho y espero no volver a saber nada de él. Ahora sólo me queda borrar todos sus SMS.

Fin

(Por cierto, se pierde el placer de conocerme y de tenerme como amiga)


*Edito artículo y añado: "Nunca olvido una cara, pero en su caso haré una excepción" (Groucho Marx). No hace falta decir a quién se lo dedico, ¿verdad?


Publicado por Desde-dentro @ 21:30
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios