lunes, 13 de abril de 2009

Como decía en el artículo anterior, no sabía si ibas a desaparecer o si ibas a dar alguna señal... Y lo has hecho, has contactado conmigo vía correo.

No me apetece decir mucho, sólo que no puedo parar de llorar... Que tardé dos días en contestarte al primer correo porque tenía que pensar, consultar opiniones... En él no me decías nada malo, sino todo lo contrario: me deseabas que fuera feliz, me decías que me quieres muchísimo... He de decir que lloré leyéndolo (creo que me duele demasiado la idea de perderte para siempre). Me contestaste a las pocas horas, de madrugada. Hoy he vuelto a abrir el correo, nerviosa, muy nerviosa y me he sorprendido... Me has escrito incluso más de lo que te escribí yo (cosa extraña). Me has dicho cosas preciosas, seguramente lo más bonito que me han dicho nunca, pero me siguen matando las dudas (¿y si no es verdad todo eso que me dices?). He llorado, y mucho, he leído el "megacorreo" 3 ó 4 veces y en cada una de ellas he llorado.

Conclusión: no sé qué hacer, si darnos otra oportunidad, si intentar pasar página... No sé, lo único que creo tener seguro es que te contestaré a ese correo.

Y ya me despido, voy a seguir llorando.


Publicado por Desconocido @ 17:56
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios