Después del último artículo, hoy quería hablar del lado opuesto. Estoy cansada de sentir que hay gente que me busca por interés ( como el caso que ya conté ). Sin embargo, puedo estar contenta de haber conocido en la universidad a gente que vale la pena... Personas que sí se preocupan por mí, que sí cuentan conmigo, que no se pasan el día pidiéndome apuntes haciéndome sentir que sólo me quieren para eso, etc.
Esta semana, vuelve una amiga que ha estado fuera casi un mes por una beca... Espero que las cosas sigan bien con ella, porque cierta persona ha intentado enfrentarnos, por celos.
Por otra parte, hoy he llamado a otra amiga y compañera de la universidad que está en el hospital porque tenían que operarla. Hemos estado hablando un rato, y me ha contado que ya está mejor y que es posible que hoy le dieran el alta. Me alegro de que haya salido todo bien, y espero que nos veamos pronto.
Pues hasta aquí, hoy no me apetece escribir demasiado. Sólo decir, por terminar con el artículo anterior, que sí... que las cosas sucedieron tal y como preveía y que no sé cuánto tardará en agotárseme la paciencia. En fin, intentaré no pensar en lo malo y centrarme en las personas que sí valen la pena. (Y gracias a los que os pasáis a leer...)
(A ti... me desconciertas; quizás por eso haces que me sienta especial cuando estoy contigo)
Hay momentos en los que me gustaría encerrarme en una burbuja, olvidarme de todo, no acordarme de nadie, pensar sólo en mí (en mi futuro, en lo que me conviene, en lo que me apetece, en lo que quiero hacer, en las personas con las que quisiera estar...), pero no puedo.
Y lo que voy a contar lo escribo aquí porque quiero desahogarme, porque hay cosas que aunque las hables con alguien siempre te apetece decirlas de otra manera, sin tener que justificar nada después. Os cuento...
Resulta que tengo una compañera en la universidad a la que el año pasado ayudé en todo lo posible, más de lo que os podáis imaginar... Hasta el punto de que otro compañero me ha dicho miles de veces que estaba haciendo demasiado por ella, que él no se sacrificaría tanto, que debería pensar en mí antes que en ella, etc.
Pues bien, a mí no me molestaba ayudarla (tanto en los estudios, como en lo personal), no me molestaba escucharla, no me molestaba dejar mis trabajos para más tarde por ayudarla a hacer los suyos (o hacérselos yo prácticamente)... Pero llega un momento en que te planteas cosas. Y para mí ese momento ha llegado durante este verano. Yo ya sabía que en esta relación de "amistad" casi siempre era yo la que daba sin recibir nada a cambio (muchas veces ni un simple "gracias"), pero no me paré nunca a plantearme todo esto. Sé que, por mi forma de ser, prefiero escuchar antes que hablar o contar cosas mías y, quizás por eso, hasta el verano pasado, no me di cuenta (o no quería darme cuenta) de la situación.
Hace un mes y medio aproximadamente, salió este tema y lo comenté sin más con el compañero (y, de momento, amigo... que nunca se sabe) que he nombrado antes y con otra persona; y, sorprendentemente para mí, me encuentro con que los dos empiezan a explicarme que ellos también piensan lo mismo que yo. ¿Y qué es eso que pensamos? Pues que es una persona egoísta a la que todos hemos ayudado más de lo que hemos podido (y, especialmente, yo), una persona que intenta dar pena para que los demás le hagamos sus trabajos con la excusa de que ella no sabe hacerlo, una persona que pone como excusa el hecho de ser mayor que nosotros y de tener marido e hijo -ya mayor- (a los cuales conozco y he de decir que hacen su vida tranquilamente, sin depender de la mujer o la madre, respectivamente), una persona elevadamente falsa (que critica delante de nosotros -sus compañeros y supuestos amigos- a personas a las que después hace la pelota), etc. No sigo porque me quedaría sin espacio en el artículo.
¿Y cuándo parece que estalla todo? No tiene nada que ver la conversación que tuve con las dos personas que he nombrado antes, porque conversaciones así ya las habíamos tenido hace uns cuantos meses (aunque es cierto que esta vez fue más explícita y sin esconder cómo nos sentíamos realmente respecto a la compañera). Estalla cuando hace un par de semanas nos mandan un trabajo en la universidad. El curso pasado, siempre íbamos los mismos con ella para los trabajos, pero este año -al haber conocido a más gente y al coincidir con más amigos en la misma clase-, hicimos los grupos (de tres personas) y quedó ella agrupada con dos nuevas compañeras. Pues bien, las dos personas de las que ya he hablado antes y yo íbamos juntos (porque, además, somos los únicos que vivimos en el mismo sitio y, como teníamos pocos días para hacer el trabajo, nos venía mejor)... Entonces, la persona de la que hablo propone que vayamos a su casa para hacer el trabajo todos juntos (como hacíamos el año pasado cuando los trabajos eran individuales o por parejas y no podíamos ir todos en el mismo grupo)... Pero, claro, cuando ella propuso esto, nosotros tres sabíamos qué es lo que proponía realmente: que fuéramos a su casa para hacerle a ella (el suyo).
Pues, por primera vez en un año, el compañero le dijo que no podíamos estar yendo todas las tardes a su casa (por falta de tiempo y, también, por el gasto del transporte)... Y además -como el año pasado, ella alguna vez propuso venir a donde vivimos nosotros, en lugar de desplazarnos siempre los mismos- le dijo también que este año podría ser ella la que se desplazara algún día. En ese momento y según me contaron después (yo no lo escuché, porque todo esto pasó en clase mientras teníamos unos minutos para hacer los grupos), la "compañera" le contestó que eso era de ser egoísta porque sólo nos beneficiábamos nosotros...
¿Y qué me pareció eso cuando me lo contaron al terminar la clase (que ya era la última del día)? Muy fuerte. Me parece lo más hipócrita y egoísta del mundo que sea precisamente ella la que diga eso, cuando somos nosotros los que hemos ido muchísimas tardes a su casa para ayudarla a ella (y ni siquiera nos lo ha agradecido). ¿Qué pasa? Que es muy fácil decir que si queremos puede desplazarse ella -como decía el año pasado-, pero cuando llega el momento de hacerlo de verdad, no sólo no lo hace, sino que además insulta al que se supone que es su amigo llamándole "egoísta".
Ahora, el resto del grupo está empezando a darse cuenta de cómo es realmente. Yo espero que no dejen que se aproveche de ellas también, que llega un momento que cansa. No me arrepiento de nada de lo que hice, pero este curso no pienso hacer lo mismo. Sé que no me va a quedar más remedio que ayudarla, porque tampoco me voy a negar a explicarle algo que no entiende o a darle mis apuntes o mi ayuda para los trabajos y todo eso... pero paso de hacérselo yo todo y, encima, que ni lo valore. ¡Por favor, que no hizo ni un trabajo ella sola en todo el curso, que se pasa los exámenes preguntándonos, que los aprobados que tiene son gracias al grupo...! Y encima echa cosas en cara a gente que se ha desvivido por ella porque se le da muy bien ir de buen rollo y, a la vez, dar pena.
Sólo pondré un ejemplo más para que os hagáis una idea: ¿os acordáis del trabajo que teníamos que hacer? Pues aquí la mujer se ha pasado toda la semana de viaje con su marido y su hijo (desde el viernes de la semana pasada hasta ayer -que era el último día para entregar el trabajo-). Y ha sido un viaje de placer, como se suele llamar. Vamos, que se ha ido porque le ha dado la gana. ¿Y el trabajo? Pues, como siempre, lo han hecho todo las otras del grupo... precisamente, las dos que el año pasado no iban a nuestro grupo de "amigos". Y encima ni se ha preocupado por cómo iba la cosa. Ya se darán cuenta de que no es un caso puntual, sino que se escaquea siempre de hacer las cosas, si no por una excusa, por otra. Pero no seré yo quien se lo diga, ellas solas lo verán.
Y ayer, para rematar la jugada, va y le manda un sms a una chica de nuestro grupo para pedirle que le ayudemos a estudiar para un examen de recuperación que tiene a finales de octubre... Nos quedamos los tres alucinados: desde el viernes de la semana pasada no se ha molestado en dar señales de vida, ni en preguntar cómo íbamos con los trabajos, ni nada, y ayer hace esto. Muy fuerte... Ahora lo que pasa es que está intentando allanar el terreno para que cuando vuelva el lunes a la universidad estemos pendientes de ella y le hagamos su trabajo. Igual que ha hecho este verano: cuando se acercaba septiempre, se preocupó de mandarnos algún sms (cosa que le agradecí ), pero siempre con la intención de fondo de pedirnos ayuda para los exámenes y trabajos de recuperación (de lo que me di cuenta cuando me paré a reflexionar sobre el tema).
En definitiva y para concluir todo esto: que llega un momento en que me paro a pensar en estas cosas y se me pasa por la cabeza la idea de que esta persona sólo me quiere por interés, para lo que a ella le conviene (y también al resto, pero quizás fui yo la que más tiempo estuve sacrificándome por ella), ¿pero cómo le digo ahora que no, si siempre he estado ahí para todo lo que me ha pedido? La verdad es que no sé cómo acabará todo esto, pero las otras dos personas de las que os he hablado y yo pensamos que no muy bien... El lunes volverá a clase (supuestamente) y miedo me da lo que pueda pasar si no le llegamos a dar lo que nos pida.
En fin, sé que seguramente nadie va a leer todo esto porque es muy largo y porque a nadie le interesará tanto lo que yo pueda decir como para aguantar lo que he escrito xD, pero me ha servido para desahogarme, para dejar escrito lo que pienso yo particularmente, y para que no se me olvide nunca cómo me siento hoy por hoy respecto a esta persona. Así, cuando me vuelva a pedir algo y me cueste negárselo, podré leer esto y ser consciente de lo que hay en realidad.
Para acabar con esto, gracias a quien se haya molestado en leer todo hasta aquí... que me imagino que serán pocos o ninguno, jajaja.
Y ya cambiando de tema, quiero agradecer los comentarios de Lola (akira57) -te aprecio mucho-, y de Futuro_Graduado -en la columna de al lado está el enlace para ir a su blog-. Muchas gracias a los dos y ojalá os sigáis pasando a leerme.
Hola a todos. Hoy os quiero dejar una canción que descubrí escuchando a Ismael Serrano (cómo no...), pero que en realidad es de Joaquín Sabina.
Además de ser preciosa (o me lo parece a mí xD), me trae muy buenos recuerdos... La escuché por primera vez este verano y... ojalá pudiera volver a esos días.
En fin, aquí os dejo la letra -que no necesita comentarla-. A ver qué os parece.
JOAQUÍN SABINA - Y SI AMANECE POR FIN
Y si amanece por fin y el sol incendia el capó de los coches,
baja las persianas.
De ti depende y de mí, que entre los dos siga siendo ayer noche
hoy por la mañana.
Olvídate del reloj;
nadie se ha muerto por ir sin dormir una vez al currelo...
Por qué comerse un marrón
cuando la vida se luce poniendo ante ti un caramelo.
Anda, deja que te desabroche un botón,
que se come con piel la manzana prohibida.
Y tal vez no tengamos más noches.
Y tal vez no seas tú, y tal vez no seas tú la mujer de mi vida...
El tiempo es un microbús
que sólo cruza una vez esta breve y absurda comedia.
Y yo no soy Mickey Rourke, ni tú Kim Basinger,
ni tengo nueve semanas y media.
La buena reputación es conveniente dejarla caer a los pies de la cama...
Hoy tienes una ocasión de demostrar que eres una mujer, además de una dama...
Anda, deja que te desabroche un botón,
que se come con piel la manzana prohibida.
Y tal vez no tengamos más noches.
Y tal vez no seas tú, y tal vez no seas tú la mujer de mi vida...